¿ Por qué debería su empresa
   disponer de la Huella de Carbono?

La lucha contra el cambio climático vuelve a la escena regulatoria y tanto la Unión Europea como todos los estados miembros, están ya desplegando sus políticas en materia reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, a través de diferentes planes y objetivos a cumplir.

En nuestro país, tras las cumbres de París y de Chile, se ha trazado un Plan de descarbonización de la economía y de avance de las energías renovables. Ejemplo de ello son el Plan nacional integrado de energía y clima 2021-2030 (PNIEC) y el Real Decreto-ley 23/2020, de 23 de junio, por el que se aprueban medidas en materia de energía y en otros ámbitos para la reactivación económica.

Por su parte, el Proyecto de Ley de cambio climático y transición energética (PLCCTE) incorporará nuevas exigencias en materia de reducción de emisiones y de cálculo huella de carbono, exigibles en los procesos de licitación pública de la Administración General del Estado y del sector público estatal.

Cabe decir que las Comunidades Autónomas también han iniciado su regulación a través de nuevas obligaciones entre las que el principal referente de las emisiones a disponer por parte de las empresas y organizaciones será el registro de la Huella de Carbono de la Organización (HCO) ya sea de forma verificada o autodeclarada con condiciones.

Es con este indicador (HCO), que las empresas podemos hoy demostrar de forma objetiva y comparable nuestro impacto en materia de cambio climático, así como la reducción progresiva y efectiva en materia de emisiones de CO2 , ya sea a partir de nuestras acciones en materia de eficiencia energética, de implementación de renovables o de compensación de dichas emisiones.

Por otro lado, en cuanto a la exigencia establecida por la Ley 11/2018, por la que se modifica el Código de Comercio, la Ley de Sociedades de Capital y la Ley de Auditoría de Cuentas, en materia de información no financiera y diversidad, las grandes empresas – y próximamente muchas otras – deberán comunicar sus emisiones de gases de efecto invernadero generados como resultado de las actividades de la empresa, incluido el uso de los bienes y servicios que produce; las medidas adoptadas para adaptarse a las consecuencias del cambio climático; las metas de reducción establecidas voluntariamente a medio y largo plazo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y los medios implementados para tal fin.

Resumiendo, en esta década todas las empresas estarán llamadas a calcular su Huella de Carbono de Organización (HCO) como paso previo a poder registrar o verificar su impacto en materia de cambio climático.

¿ Cómo calcular
  la Huella de Carbono de su empresa ?

Si bien la Huella de Carbono de forma general puede ser calculada para una unidad funcional de producto (HCP), es recomendable comenzar con el cálculo de la Huella de Organización (HCO) por su utilidad como indicador de eficiencia y como valor a registrar en notificaciones y declaraciones ante diferentes organismos. Cabe decir que, con este paso inicial, se facilita el cálculo de la Huella de Carbono a Productos específicos al disponer de un inventario de emisiones bien evaluado para el conjunto de la organización.

Los cálculos se pueden realizar siguiendo diferentes estándares internacionales, utilizando herramientas de cálculo, software o calculadoras de emisión oficiales, dependiendo de los alcances (AX) que se determinen a la hora de calcular la Huella de Carbono.  Es decir, si la organización pretende valorar simplemente sus EMISIONES DIRECTAS (A1) O TAMBIÉN LAS INDIRECTAS (A2 y A3), ya sea en su totalidad (A3) o de forma específica para algunas partidas del inventario, como por ejemplo las asociadas al consumo eléctrico (A2).

Dentro del grupo de emisiones indirectas (A3) también se encontrarían las siguientes:

  • Emisiones indirectas de GEI por transporte de personas y bienes, para todos los tipos de transporte (carretera, ferrocarril, vía aérea y vía marítima).
  • Emisiones indirectas de GEI por productos utilizadospor la organización: por ejemplo, las emisiones de GEI necesarias para producir las materias primas que emplea la compañía.
  • Emisiones indirectas de GEI asociadas con el uso de los productos de la organización.
  • Emisiones indirectas de GEI por otras fuentes, como la extracción y producción de materiales que adquiere la organización, los viajes de trabajo con medios externos, el